Anomalías en el origen de las impresiones
Vigila las impresiones que llegan de dominios o emplazamientos que no has comprado. Un pico repentino de impresiones desde fuentes inesperadas puede indicar actividad de ad injection.
El ad injection sustituye o añade en silencio anuncios no autorizados en las webs, roba ingresos a los editores y corrompe los datos de campaña de los anunciantes. Descubre cómo funciona y cómo frenarlo.
El ad injection es una forma de ad fraud en la que un software (normalmente malware, extensiones del navegador o aplicaciones empaquetadas) inserta anuncios en una web sin que el editor lo sepa ni lo autorice. Estos anuncios inyectados pueden sustituir a los anuncios legítimos, superponerse a ellos o crear espacios publicitarios totalmente nuevos que nunca formaron parte del diseño de la página.
Esta práctica perjudica a todos los actores del ecosistema publicitario menos al estafador. Los editores pierden ingresos porque sus anuncios autorizados quedan desplazados. Los anunciantes pagan por emplazamientos que nunca contrataron, a menudo en páginas donde su marca aparece junto a contenido de baja calidad o inapropiado. Y los usuarios sufren una navegación peor, llena de anuncios intrusivos que nadie ha pedido.
El ad injection opera a una escala enorme. Los estudios estiman que millones de usuarios en todo el mundo tienen instalada al menos una extensión o aplicación que inyecta anuncios, muchas veces sin saberlo. Las impresiones y los clics fraudulentos que genera drenan presupuestos publicitarios considerables en display, vídeo y programática.
El ad injection sigue un patrón previsible, aunque las técnicas concretas varían según el mecanismo de distribución y lo sofisticado que sea el estafador.
El software que inyecta anuncios llega al dispositivo del usuario a través de extensiones del navegador que prometen funciones útiles, software empaquetado con descargas gratuitas, malware distribuido desde webs comprometidas o incluso ISP y puntos Wi-Fi fraudulentos que modifican el tráfico sin cifrar.
Una vez activo, el software intercepta el contenido de la web mientras se carga en el navegador del usuario. Analiza el DOM de la página para localizar los emplazamientos publicitarios existentes y los espacios libres donde puede insertar nuevos anuncios.
El software sustituye las creatividades legítimas por sus propios anuncios, superpone anuncios nuevos sobre el contenido existente o crea espacios publicitarios totalmente nuevos en la página. Estos anuncios inyectados se sirven desde la red publicitaria del estafador, no desde la del editor.
Cuando los usuarios ven o hacen clic en los anuncios inyectados, los ingresos van al estafador y no al editor legítimo. Los anunciantes pagan esas impresiones y esos clics sin saber que se generaron en emplazamientos no autorizados.
Para detectar el ad injection hay que vigilar las anomalías que indican que los anuncios se sirven desde fuentes no autorizadas o aparecen en emplazamientos inesperados.
Vigila las impresiones que llegan de dominios o emplazamientos que no has comprado. Un pico repentino de impresiones desde fuentes inesperadas puede indicar actividad de ad injection.
Compara las creatividades servidas con las etiquetas de anuncio autorizadas. El ad injection suele provocar diferencias entre lo que reporta el ad server y lo que de verdad aparece en la página.
Examina el entorno del navegador del tráfico entrante en busca de extensiones que inyectan anuncios o de cabeceras HTTP modificadas que apunten a una inserción de anuncios de tipo man-in-the-middle.
Los anuncios inyectados suelen mostrar patrones de interacción anómalos: CTR inusualmente altos o bajos, distribuciones geográficas irregulares y tasas de conversión muy alejadas de las de los emplazamientos legítimos.
Opticks analiza cada impresión y cada clic en tiempo real e identifica los patrones de tráfico propios del ad injection, como fuentes de referencia no autorizadas o datos de emplazamiento anómalos.
El device fingerprinting avanzado detecta extensiones y software conocidos por inyectar anuncios, y marca el tráfico de navegadores comprometidos antes de que afecte a los datos de tus campañas.
Ve exactamente qué fuentes de tráfico, emplazamientos y campañas están afectados por el ad injection. Profundiza por tipo de fraude, geografía, dispositivo y periodo para entender todo su impacto.
Sigue explorando
Descubre cómo Opticks identifica en tiempo real el tráfico de anuncios inyectados en todas tus campañas. Sin tocar el código: se instala con Google Tag Manager en menos de cinco minutos.